AZUL

te adoré sincero y me han echo esclavo
al poner en mi alma la azul ilusión.
Pero tu alma, desdeñosa y fria,
no sabía de amores para mi dolor.
Fueron tus ojos los que me mintieron,
tan engañadores, con su fulgor;
y ahora arrastro la cadena
del recuerdo triste
del pasado hermoso,
al vivir dichoso
en los dorados brazos
de aquella ilusión.

Amores fingidos son cual mariposa.
Como ella engañosa, que igual que a una flor
nos mienten cariño, nos hieren el alma,
se llevan la esencia y nos dejan dolor.
Pero yo no siento el dolor de la herida
que abrió dentro de mi alma tu negra traición;
tan sólo me duele el fulgor de tus ojos,
que ayer me miraron con terna pasión.

Letra y música de: Arquimedes Arci

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